Fue la llamada que la familia de un joven alpinista británico que desapareció en el Everest hace 100 años había perdido la esperanza de recibir.
El mes pasado, un equipo de alpinistas que filmaba un documental de National Geographic se topó con una bota que se conservaba allí y que apareció al derretirse el hielo de un glaciar.
Se cree que esta bota perteneció a Andrew Comyn «Sandy» Irvine, quien desapareció mientras intentaba escalar el Everest en junio de 1924 con su compañero George Mallory.
Es más, podría ayudar a resolver uno de los mayores misterios del montañismo: si ambos lograron convertirse en las primeras personas en llegar a la cima del Everest, 29 años antes de que Edmund Hillary y Tenzing Norgay alcanzaran la cúspide.
El reconocido aventurero Jimmy Chin, que dirigió el equipo de National Geographic, describió el descubrimiento como un «momento monumental y emotivo».
Summers siempre ha rechazado esas historias y sospechas como altamente improbables, y reveló su sentimiento de «alivio» después de que Chin le llamara para decirle que «él todavía estaba allí en la montaña».
La foto de la verdad
¿Qué pasaría si ahora se pudiera demostrar que Irvine y Mallory llegaron a la cumbre, siendo los primeros en hacerlo, una idea que, según estimó Summers, «pondría patas arriba la historia del montañismo»?
«Sería genial, todos nos sentiríamos muy orgullosos», dijo.
«Pero la familia siempre ha mantenido el misterio, y la historia de lo lejos que llegaron y lo valientes que fueron, era lo que realmente importaba», señaló.
«La única manera de que lo sepamos es si encontramos una foto en la cámara que se cree que llevaba», advirtió su sobrina nieta.

Summers supone que la búsqueda de esa cámara continuará ahora. «Creo que será irresistible», dijo.
Queda por ver si la encontrarán.
Chin, por su parte, espera que el descubrimiento de la bota -«un momento monumental y emotivo para nosotros y todo nuestro equipo sobre el terreno»- «lleve finalmente tranquilidad a sus familiares y al mundo de la escalada en general».
Para Summers, es una oportunidad de recordarle al mundo a aquel joven «que tomó la vida y la vivió», aprovechando cada oportunidad y que, sobre todo, «se estaba divirtiendo».
Pero, tal vez sorprendentemente, ella y sus primos están agradecidos de que la generación anterior no estuviera aquí para este descubrimiento.
«Para ellos, el Everest es su tumba«, explicó.
Fuente: BBC News Mundo